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Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, AsDAC c. República de Moldavia, 8/12/2020. Billetes y monedas y derecho de autor.

De acuerdo con la ley moldava, los signos monetarios (y, por tanto, las imágenes que incluyen) no son objeto de derecho de autor. No obstante, cuando las obras utilizadas han sido creadas con anterioridad y son luego presentadas a un concurso, esos derechos ya han nacido. Privar de ellos a los autores sin una compensación razonable constituye una lesión de su derecho de propiedad. Si los derechos habían sido cedidos a una entidad de gestión, puede entenderse que también esta es víctima de dicha lesión en sus bienes.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dictado sentencia en un asunto de derecho de autor. Al pie van los enlaces a la resolución y al comunicado de prensa del tribunal. El título de este orienta sobre la controversia: “La utilización de obras de arte por el Banco Nacional de Moldavia, sin pagar royalties, infringió los derecho de propiedad de la asociación”.

En apretada síntesis, los hechos serían los siguientes. En 2005 el gobierno moldavo decretó la acuñación en plata de cuatro monedas conmemorativas. El Banco Nacional de Moldavia (BNM) convocó un concurso al que concurrieron dos artistas, identificados como LC y OC. No consta si alguna de las bases del concurso se refería a los derechos de autor. El diseño de LC y OC fue seleccionado. Tras acuñarse las monedas, los autores reclamaron la suma que entendían se les debía, pero la BNM se negó a hacer pago alguno exigiendo al parecer la presentación del contrato del que derivaría la deuda. Interesa señalar que poco después del concurso los autores habían encargado la gestión de sus derechos –incluidos los de las obras debatidas- a la entidad AsDAC. La cesión se había hecho en régimen de exclusiva, con renuncia por parte de los autores a efectuar reclamaciones directas a terceros. La entidad, por su parte, se obligaba a recaudar y repartir, así como a iniciar acciones judiciales en caso de ser necesario.

Ante la postura adoptada por la BNM, la entidad AsDAC interpuso una demanda por infracción de derechos de propiedad intelectual alegando que “BNM no había obtenido la necesaria autorización [para explotar las obras] ni había pagado remuneración alguna” a los autores. La indemnización reclamada ascendía a 200.000 lei[1] (equivalentes a unos 12.000 €) La demanda fue parcialmente estimada por el tribunal de apelación de la capital, Chisinãu, que concedió  a AsDAC una indemnización de 100.000 lei (6000 € aproximadamente) y condenó asimismo a la restitución de los originales de las obras. El BNM, disconforme, recurrió alegando que “cuanto se imprimía o grababa sobre las monedas o billetes debía considerarse un «signo monetario»” y que “de acuerdo con el derecho interno, los signos monetarios no eran objeto de derecho de autor”. Esta tesis fue acogida por el Tribunal Supremo que revocó la sentencia recurrida y desestimó la demanda, salvo en lo relativo a la restitución de los originales.

Tal como se recogen en la sentencia del TEDH y resumiéndolos algo más, los argumentos del TS moldavo fueron los siguientes: “los autores sabían que sus obras iban a ser utilizadas en las monedas conmemorativas […] sabiéndolo crearon las obras y las transmitieron a la BNM para uso en la emisión de las monedas. Por tanto, han aceptado voluntariamente que sus creaciones se situaran en el ámbito de aplicación del art. 7 §1,b) [de la ley de derecho de autor] que prevé de forma expresa que los signos monetarios no constituyen objeto del derecho de autor”, en el bien entendido de que “un signo monetario es cuanto se imprime o graba sobre una moneda, comprendidos los diseños o dibujos

Tras la sentencia del TS moldavo, la entidad AsDAC acudió al TEDH alegando la violación del art. 1 del Protocolo núm. 1 del Convenio para la protección de los derechos  y libertades fundamentales, en el que se establece la protección del derecho de propiedad en los siguientes términos: “Toda persona física o moral tiene derecho al respeto de sus bienes. Nadie podrá ser privado de su propiedad más que por causa de utilidad pública y en las condiciones previstas por la Ley y los principios generales del derecho internacional. [//] Las disposiciones precedentes se entienden sin perjuicio del derecho que poseen los Estados de poner en vigor las Leyes que juzguen necesarias para la reglamentación del uso de los bienes de acuerdo con el interés general o para garantizar el pago de los impuestos u otras contribuciones o de las multas”.

En síntesis, la controversia ante el TEDH se centró en dos puntos: (1) La posibilidad de considerar o no como “víctima” a la entidad AsDAC y (2) La existencia o no de una injerencia injustificada en su derecho de propiedad.

1) Legitimación de AsDAC

De acuerdo con la ley moldava, los derechos de autor se obtienen por el mero hecho de la creación. Por tanto LC y OC adquirieron la propiedad intelectual sobre sus obras antes de presentarlas al concurso convocado por el BNM. Los autores eran pues titulares de un “bien” en el sentido del art. 1 del Protocolo. Esta condición se reconoce también a la entidad AsDAC, pues como cesionaria estaba legitimada para hacer valer los derechos de autor y deducir la parte correspondiente a su gestión. Ella era así igualmente titular de un “bien”.

2) Injerencia injustificada en la propiedad de AsDAC

La exclusión de las obras litigiosas del ámbito de protección, por su incorporación a un signo monetario, puede asimilarse a una privación de la propiedad. La clave del asunto estaría en que tal privación habría sido ajena a la voluntad de los autores y, además, se habría producido sin una compensación proporcionada. La ley moldava establece que los signos monetarios no son objeto de propiedad intelectual. Pero no dice cómo y en qué circunstancias la obra de un autor puede pasar a formar parte de uno de tales signos. Semejante injerencia no estaría prevista en la ley moldava. La emisión de monedas conmemorativas, observa el TEDH, sirve a fines de política monetaria y por tanto a un interés general. No obstante, la privación de derechos, aun respondiendo a fines legítimos, debe ir acompañada de una compensación razonable y proporcionada al valor del bien. En el marco del art. 1 del Protocolo, una falta total de indemnización sólo podría justificarse por circunstancias excepcionales que ni los tribunales nacionales ni el gobierno moldavo acreditaron. El fin de interés general, prosigue el TEDH, podría haberse logrado sin desconocer los derechos de AsDAC sobre su propiedad. En este sentido, y al margen de la posibilidad de utilizar otras obras, el TEDH no alcanza a ver qué impedía celebrar un contrato con la entidad o con los autores. La conclusión a la que llega la sentencia es que, en el caso, no se ha respetado el obligado equilibrio entre el respeto al derecho de propiedad y el interés general. Se declara producida la violación y se condena a la República de Moldavia a pagar a AsDAC 3000 € en concepto de daño moral.

Sentencia: https://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22itemid%22:[%22001-206343%22]}

Comunicado de prensa: https://hudoc.echr.coe.int/eng-press#{%22itemid%22:[%22003-6877820-9225232%22]}

[1] La moneda moldava es el “leu”, plural “lei”, código MDL.

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