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STJUE 11/6/2020: Caso Brompton (C-833/18). Bicicletas y derecho de autor. Si los condicionantes técnicos no eliminan todo espacio de decisión y el creador expresa su personalidad, una bicicleta podría ser obra en el sentido de la Directiva de la Sociedad de la Información

El hecho de que la forma de una creación obedezca a condicionantes técnicos no impide que pueda tener la condición de obra si el creador ha tenido libertad para decidir entre varias formas; aunque con ello no basta: es preciso que haya “expresado su capacidad creativa de manera original tomando decisiones libres y creativas y [haya] configurado el producto de modo que este refleje su personalidad”. Sobre esa base, corresponde decidir al tribunal belga que planteó la cuestión.

1.  Del caso Bromptom ya ha habido ocasión de ocuparse. En este mismo Blog se incluye una reseña de las Conclusiones del AG con información (también sobre el caso Brompton español, vid. pfo. 22 de la reseña) y algunos enlaces a imágenes de la famosa bicicleta. El origen de la sentencia del TJUE está en una demanda planteada ante los tribunales belgas por el Sr. Ritchie y su empresa (Brompton Bycycle Ltd) contra Chedech/Get2Get. La controversia giraba en torno a la posible calificación de la forma de la bicicleta creada por el Sr. Rutchie y comercializada por Brompton como una “obra” objeto de derecho de autor. Las bicicletas Brompton y Get2Get tienen un aspecto muy similar y comparten también la característica de plegarse en tres posiciones una de las cuales permite dejarlas en equilibrio en el suelo.

2. El Tribunal de Empresa o Comercial de Lieja sometió al TJUE dos cuestiones, ambas con la influencia de los condicionantes técnicos sobre el factor creativo. La primera se refería a la eventual exclusión de la noción de obra implícita en la Directiva 2001/29, de la Sociedad de la Información (DSI, arts. 2 a 5), de aquellas creaciones “cuya forma sea necesaria para lograr un resultado técnico”. La segunda abundaba en la misma problemática e inquiría acerca de algunos posibles criterios para saber cuándo se produce tal situación: ¿hay que tener en cuenta la existencia “otras formas posibles” que permitan alcanzar el mismo resultado técnico?; ¿debe considerarse “la eficacia de la forma para obtener dicho resultado”?; ¿y la voluntad del presunto infractor?; ¿y la existencia de una patente caducada que permite llegar al resultado técnico deseado?

3. El TJUE reúne las dos cuestiones y las sintetiza en una sola: ¿Puede calificarse como obra, en el sentido de la DSI, “un producto cuya forma es, al menos en parte, necesaria para la obtención de un resultado técnico” (STJUE, pfo. 20). Planteada la cuestión en estos términos, el TJUE acude a su propia doctrina sobre el concepto de obra que se compone de “dos elementos”: “Por una parte, implica un objeto original, que constituye una creación intelectual propia de su autor y, por otra parte, exige la expresión de esa creación” (STJUE, pfo. 22, con remisión a la sentencia del Caso Cofemel, C‑683/17, pfos. 29 y 32, y jurisprudencia allí citada).

4. En Brompton el segundo elemento no está en cuestión pues como observa el tribunal, acaso con un punto de ironía, “esa bicicleta parece ser identificable con suficiente precisión y objetividad” (STJUE, pfo. 28). Lo único que se discute es pues la originalidad. Sobre este concepto la sentencia remite de nuevo a su ya consolidada doctrina: “para que un objeto pueda considerarse original, resulta al mismo tiempo necesario y suficiente que refleje la personalidad de su autor, manifestando las decisiones libres y creativas del mismo” (STJUE, pfo. 2, de nuevo con remisión a la sentencia del caso Cofemel, C‑683/17, pfo. 30, y jurisprudencia allí citada).

5. Se insiste, como es de ver, en la idea de libertad en la toma de decisiones formalmente relevantes. Por ello “cuando la realización de un objeto ha venido determinada por consideraciones técnicas, reglas u otras exigencias que no han dejado espacio al ejercicio de la libertad creativa, no puede considerarse que dicho objeto tenga la originalidad necesaria” (STJUE, pfo. 24, otra vez con remisión a Cofemel, pfo.31 y jurisprudencia citada). Lo decisivo es que las “determinaciones técnicas” no excluyan todo espacio a la creatividad: “un objeto que cumpla el requisito de originalidad puede acogerse a la protección del derecho de autor aunque su realización haya venido determinada por consideraciones técnicas, siempre que esa determinación no haya impedido al autor reflejar su personalidad en ese objeto manifestando decisiones libres y creativas” (STJUE, pfo. 26). El límite lo marcarían aquellos casos en los que la expresión de los componentes de la creación “viene impuesta por su función técnica”, pues en ese caso “las diferentes maneras de poner en práctica una idea son tan limitadas que la idea y la expresión se confunden” (STJUE, pfo. 27).

6. La forma de la Bromptonresulta necesaria para la obtención de un determinado resultado técnico”, consistente en las tres posiciones de plegado (STJUE, pfo. 29). Pero corresponde al Tribunal de Empresa de Lieja decidir si las exigencias técnicas “no han dejado espacio al ejercicio de la libertad creativa o han dejado un espacio tan limitado que la idea y su expresión se confunden (STJUE, pfo. 31).

7. No obstante, precisa el tribunal, no basta la mera posibilidad de decidir (STJUE, pfo. 32). El hecho de que haya otras formas posibles permite constatar tal posibilidad. Pero no es determinante para apreciar los “factores que guiaron la decisión adoptada por el creador” (pfo. 35) en el momento de la concepción del objeto (pfo. 37). Lo que corresponde es “determinar si, por medio de la elección de la forma del producto, su autor ha expresado su capacidad creativa de manera original tomando decisiones libres y creativas y ha configurado el producto de modo que este refleje su personalidad” (pfo. 34).

8. La conclusión final de la sentencia es la siguiente: “Los artículos 2 a 5 de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, deben interpretarse en el sentido de que la protección del derecho de autor que prevén se aplica a un producto cuya forma es, al menos parcialmente, necesaria para la obtención de un resultado técnico cuando ese producto constituye una obra original resultante de una creación intelectual, ya que, por medio de esa forma, su autor expresa su capacidad creativa de manera original adoptando decisiones libres y creativas de modo que la citada forma refleja su personalidad, extremo que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional nacional teniendo en cuenta la totalidad de los elementos pertinentes del litigio principal”.