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RD Ley 26/18, por el que se aprueban medidas de urgencia sobre la creación artística y la cinematografía

Se han publicado dos Reales Decretos Ley que, sin ser específicamente de propiedad intelectual, resultan de interés. El primero, el RD 23/2018 de 21 de diciembre (BOE de 27/12), modifica la normativa sobre marcas, entre otras cosas. El segundo, Real Decreto-ley 26/2018, de 28 de diciembre (BOE 29/12), aprueba diversas medidas de urgencia sobre la creación artística y la cinematografía.

Real Decreto-ley 26/2018, de 28 de diciembre, por el que se aprueban medidas de urgencia sobre la creación artística y la cinematografía (BOE de 29/12/2018)

https://www.boe.es/boe/dias/2018/12/29/pdfs/BOE-A-2018-17990.pdf

Como explica el preámbulo  del RD Ley, el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad el informe de la Subcomisión creada para elaborar un Estatuto del Artista, del que se transcribe el siguiente párrafo: «se apuesta por que las diferentes personas, actividades y momentos del proceso cultural entren en esta propuesta normativa: quien crea la obra y para hacerlo debe formarse e investigar, quien diseña el escenario, quien lo ilumina, quien escribe la música y quien la ejecuta, quien la promueve, quien ilustra un poema y quien lo recita, quien comisaría el conjunto, quien lo hace llegar al público y, en general, quien sostiene o gestiona todo el proceso con su trabajo visible, invisible o ambos a la vez. Todas estas personas son indispensables para disfrutar de una obra de teatro, una exposición, un libro, una pintura, una fotografía, una película, una ópera o un concierto. Sin ellas nadie pagaría el precio de la entrada, la suscripción, el libro o la obra de que se trate

Las medidas adoptadas por el RD Ley se centran en los tres principales problemas que los representantes de la cultura trasladaron a dicha Subcomisión: la fiscalidad del sector; la protección laboral y de Seguridad Social; y la compatibilidad entre prestaciones por jubilación e ingresos por derechos de autor.

Sin menospreciar la importancia de cada una de ellas, cabe destacar por su reiterada presencia en los medios de comunicación la última. Con ella se pone fin a una situación absurda hiriente. De acuerdo con la DF 2ª del RD Ley, se dispone la compatibilidad de la pensión de jubilación y la actividad de creación artística, instando al Gobierno para que un plazo máximo de seis meses apruebe una norma reglamentaria que, en desarrollo del artículo 213 del TR de la Ley General de la Seguridad Social, “regule la compatibilidad de la pensión de jubilación con la actividades de aquellos profesionales dedicados a la creación artística que perciban por esa actividad derechos de propiedad intelectual”. La compatibilidad, no obstante, “llevará aparejada una cotización de solidaridad del 8 por ciento, que en caso de tratarse de trabajadores por cuenta ajena será a cargo del empresario el 6 por ciento y del trabajador el 2 por ciento”.

Asimismo, en el BOE del 27 de diciembre se publicó el Real Decreto-ley 23/2018, de 21 de diciembre, de transposición de directivas en materia de marcas, transporte ferroviario y viajes combinados y servicios de viaje vinculados.

https://www.boe.es/boe/dias/2018/12/27/pdfs/BOE-A-2018-17769.pdf

Como apunta su título es una suerte de cajón de sastre que acoge materias bastante dispares. En lo que guarda relación con la propiedad intelectual (aquí lato sensu), la parte de mayor interés es la relativa a la transposición de la Directiva (UE) 2015/2436 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2015, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas. El preámbulo destaca como una de las novedades más significativas que, si bien el concepto de marca en sentido estricto no sufre modificaciones, sí se introduce una modificación en cuanto a la manera de delimitar a efectos registrales el bien inmaterial solicitado. “La anterior normativa exigía que el signo distintivo solicitado fuera susceptible de representación gráfica. En el presente real decreto-ley, atendidos los avances tecnológicos, solo se exige que el signo sea susceptible de representación en el Registro de Marcas, sin más, sin especificar el medio empleado, pero requiriéndose que esta representación permita no solo a las autoridades, sino también al público en general determinar el objeto de la protección que se otorgue al titular. La representación debe ser, por tanto, clara, precisa, autosuficiente, fácilmente accesible, inteligible, duradera y objetiva. Esto permitirá emplear en la representación del signo la tecnología disponible en cada momento y que sea adecuada a los efectos mencionados”.