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Diseño y Derecho de autor: SAP Barcelona, Sección 15, Caso Sillas, (ECLI: ES:APB:2019:4105). ¿Necesidad de un nivel creativo «desbordante»?

La AP de Barcelona ha dictado sentencia en un interesante caso en el que, entre otras cosas, se discutía acerca de la doble protección dispensada por las normativa sobre diseño (Ley 20/2003, de protección jurídica del diseño industrial, LDI) y…

La AP de Barcelona ha dictado sentencia en un interesante caso en el que, entre otras cosas, se discutía acerca de la doble protección dispensada por las normativa sobre diseño (Ley 20/2003, de protección jurídica del diseño industrial, LDI) y derecho de autor (Ley Texto Refundido de la Ley de Propiedad intelectual, TRLPI). La cuestión básica –compatibilidad o no- está resuelta a favor de la acumulación, como es notorio. Pueden verse en sentido el art. 3 TRLPI y, con algo más de detalle, la DA 10ª LDI: “La protección que se reconoce en esta ley al diseño industrial será independiente, acumulable y compatible con la que pueda derivarse de la propiedad intelectual cuando el diseño de que se trate presente en sí mismo el grado de creatividad y de originalidad necesario para ser protegido como obra artística según las normas que regulan la propiedad intelectual”.

Se sigue discutiendo, no obstante, cuál es el nivel de la originalidad exigible para que el diseño pueda alcanzar, además, la condición de obra con los correspondientes derechos de autor. Hace pocos días se daba cuenta, en este mismo espacio, de las Conclusiones del Abogado General (AG) en el Caso Cofemel (2/5/2019, asunto C-683/17). En ese caso, a propósito de unas prendas de vestir, el AG defendió la tesis de que no deben manejarse conceptos diferentes de originalidad, uno general y otro específico para las creaciones de diseño. Concretamente, propuso que el Tribunal, cuando dicte sentencia, rechace la exigencia de un “carácter artístico incrementado”.

El caso resuelto por la AP de Barcelona se refiere a una serie de sillas de varios diseñadores muy conocidos (Óscar Tusquets, Javier Mariscal, Jorge Pensi, Pepe Cortés). A las sillas –cuya imagen puede verse en la propia sentencia- se les reconoció la condición de obra, con una motivación sólida y bien trabada. Sin perjuicio de ello, vale la pena mencionar, el siguiente argumento, en aparente contraste con la tesis del AG en Cofemel: No obstante, el concepto de originalidad que debe ser exigido a una obra cuando se trata de creaciones útiles para ser objeto de aplicación en el ámbito de la industria no es el que hemos visto en el apartado anterior, esto es, un nivel de creatividad poco elevado. Como hemos justificado en el fundamento anterior, para que un diseño industrial se haga acreedor de la protección que dispensa a los autores la legislación sobre propiedad intelectual, es preciso que el nivel creativo sea mucho más elevado, desbordante incluso, hasta el extremo de que se pueda entender como obra artística” (FD 5º, pfo. 20). Pese a ello, como queda dicho, la sentencia acepta que el diseño de las sillas alcanza sin mayores problemas el nivel exigido, que tampoco debe ser extraordinario: “No creemos que en nuestro derecho deba ser exigible un nivel de creatividad extraordinariamente elevado. Nuestra jurisprudencia hace referencia a un «plus de creatividad», lo que no creemos que se identifique necesariamente con un nivel de protección absolutamente excepcional. Basta que podamos apreciar que las creaciones tienen «altura artística», por más que lo que pueda entenderse como tal dista mucho de ser fácil de determinar” (FD 5º, pfo. 24).

En cualquier caso, con el criterio del AG o el de la AP de Barcelona, el caso de las sillas se habría resuelto siempre en sentido favorable a los demandantes. La sentencia de la AP de Barcelona, de la que se dio cuenta hace unos días, está ya disponible en la base de datos del CENDOJ (si no funcionara el enlace situado al comienzo, puede localizarse con los datos proporcionados:  http://www.poderjudicial.es/search/indexAN.jsp)