Blog

Conclusiones del AG en el “Caso Brompton” (6/2/2020, Asunto C-833/18): ¿Derechos de autor sobre una bicicleta?

CONCLUSIONES DEL AG EN EL “CASO BROMPTON” (Asunto C-833/18) Introducción 1. Se han conocido ya (6/2/2020) las Conclusiones del AG en el Caso Brompton. La controversia gira en torno a la posibilidad de reconocer derechos de autor sobre una conocida…

CONCLUSIONES DEL AG EN EL “CASO BROMPTON” (Asunto C-833/18)

Introducción

1. Se han conocido ya (6/2/2020) las Conclusiones del AG en el Caso Brompton. La controversia gira en torno a la posibilidad de reconocer derechos de autor sobre una conocida bicicleta plegable, de uso preferentemente urbano. Todos la hemos visto en alguna ocasión e incluso es probable que alguno haya estado a punto de ser atropellado por ella. Las imágenes en Internet son abundantes y, cómo no, la empresa dispone de página oficial (https://www.brompton.com/). No es, por supuesto, la única bicicleta plegable del mercado. Hay otras disponibles. Una de ellas, sin embargo, se parece lo suficiente a la Brompton como para haber provocado un conflicto. Se trata de la bicicleta fabricada por la empresa coreana CHEDECH/GET2GET, también con página oficial (http://chedech.com/)[1].

2. Para centrar la controversia puede ser útil alguna información fáctica extraída de las propias Conclusiones[2]. Puede completarse, si se quiere, con la que proporciona la correspondiente página de la Wikipedia (Bicicleta Brompton). La Brompton fue creada en 1975 por el Sr. Andrew Ritchie, jardinero de profesión, que la bautizó con el nombre de una iglesia católica, visible desde su casa londinense, popularmente conocida como Brompton Oratory. En 1976, después de varios intentos frustrados de licenciar su creación a algún gran fabricante, el Sr. Ritchie puso en marcha su propia empresa, Brompton Ltd., con ayuda de unos cuantos amigos. Tras algunas modificaciones, en 1987 la bicicleta adoptó la forma con la que actualmente se comercializa. El aspecto más característico es su sistema de plegado, con tres posiciones: desplegada, “stand by” y plegada. Durante veinte años, el mecanismo de plegado se benefició de una patente, ya extinguida.

3. La bicicleta coreana Chedech también tiene tres posiciones y su aspecto recuerda mucho al de la Brompton. La cuestión reside en saber si, extinguida la protección fuerte y breve de la patente, Brompton puede recurrir a la protección, no tan fuerte pero mucho más larga, del derecho de autor[3]. Entendiendo que sí, Brompton Ltd. y el Sr. Ritchie (en las Conclusiones se le menciona como “Sr. SI”) acudieron a los tribunales belgas para impedir la comercialización de la Chedech. A este objeto, entre otras pretensiones, pedían que, en su momento, se diera amplia difusión a la siguiente nota: “Mediante resolución de […], el Presidente del Tribunal de Commerce de Liège (Tribunal de lo Mercantil de Lieja, Bélgica) ha declarado que la bicicleta plegable Chedech, disponible, entre otros, en el sitio www.chedech.com vulnera los derechos de autor de Brompton Ltd y los derechos morales de SI, autor de la bicicleta plegable Brompton. Se ha ordenado a Get2Get cesar la venta, oferta para la venta, promoción o cualesquiera otras actividades ilícitas en territorio belga, incluidos los sitios de Internet accesibles en Bélgica. Para leer íntegramente la resolución, pulsar aquí” (subrayado añadido).

4. Las Conclusiones recogen una imagen de ambas bicicletas: Brompton (pfo. 21) v. Cedech (pfo. 24)

5. GET2GET se oponía a la demanda alegando que “la apariencia de su bicicleta estaba dictada por la solución técnica deseada y que adoptó voluntariamente la técnica de plegado (antes protegida por la patente de Brompton Ltd. y después caducada), puesto que era el método más funcional” (Conclusiones pfo. 26). A ello respondían Brompton y el Sr. Ritchie que “en el mercado hay otras bicicletas plegables en tres posiciones que presentan una apariencia diferente a la de su propia bicicleta, por lo que existen derechos de autor a su favor sobre esta última. Su apariencia demuestra la realización de opciones creativas y, por tanto, originalidad”. (Conclusiones pfo. 27)

6. Fijada en estos términos la controversia, el Tribunal mercantil o comercial de Lieja formulaba dos preguntas al TJUE: () El Derecho de la UE y en particular la Directiva de la Sociedad de la Información (DSI), “¿debe interpretarse en el sentido de que excluye la protección por derechos de autor de las obras cuya forma sea necesaria para lograr un resultado técnico?”; () Para “apreciar si una forma es necesaria para lograr un resultado técnico ¿es preciso tomar en consideración los siguientes criterios: la existencia de otras formas posibles que permitan alcanzar el mismo resultado técnico, la eficacia de la forma para obtener dicho resultado, la voluntad del presunto infractor de conseguir dicho resultado, la existencia de una patente anterior, ya caducada, sobre el procedimiento que permite llegar al resultado técnico deseado?

Observaciones preliminares del AG: la acumulación de protecciones, sus riesgos y sus límites

7. El AG considera necesarias algunas observaciones preliminares a partir del principio de la posible acumulación de las protecciones brindadas por la propiedad industrial (patentes y dibujos o modelos) y el derecho de autor. Tales observaciones adoptan de entrada la forma de caveat: “La vigencia del principio de acumulación no debe significar una protección desmesurada del derecho de autor” (Conclusiones pfo. 39). El equilibrio de intereses entre lo público y lo privado, cuya traducción más inmediata es el menor tiempo de protección otorgado al inventor o al diseñador “se rompería si el plazo asignado se extendiera, sin más, hasta alcanzar los generosos términos propios del derecho de autor”, pues “los diseñadores perderían los estímulos para acogerse al sistema de propiedad industrial si, con menos gastos y menos requisitos formales (ausencia de registro, entre otros), tuvieran asegurada la protección de sus creaciones a título del derecho de autor, y por un plazo mucho más prolongado” (Conclusiones pfo. 40)

8. Por otra parte, prosigue el AG, la acumulación de protecciones tiene sus límites. La sentencia del TJUE del Caso Cofemel sirvió para dejar claro que los Estados no podían exigir “que los modelos industriales incorporasen unos requisitos de originalidad más rigurosos, para disfrutar de la protección característica de los derechos de autor” (Conclusiones pfo. 50). Pero la propia sentencia incluye ciertas precisiones que “atenúan, por así decir, o relativizan la fuerza del principio de acumulación” (Conclusiones pfo. 52). En primer lugar porque “dicha acumulación solo puede contemplarse en determinadas situaciones” (Sentencia Cofemel, pfo. 52); en segundo porque “el sentido de la protección dispensada es distinto en uno y otro caso”, en particular en lo que atañe a la competencia empresarial (Conclusiones Cofemel, pfo. 55); en tercero porque “la obtención del derecho de autor sobre un objeto que ya goza de la protección propia de los dibujos y modelos tiene ciertos riesgos que no cabe desdeñar”, de manera específica en lo que se refiere al posible “menoscabo” que la protección por el derecho de autor podría causar a la brindada por la vía de dibujos y modelos (Conclusiones pfo. 55 y Sentencia Cofemel pfo. 51). En cuarto lugar porque “la concreción de cuándo se está ante una de las «determinadas situaciones» que permiten la acumulación de protecciones corresponde al juez nacional” y, por tanto, “habrá de definir […]  en cada caso el equilibrio entre la defensa de los derechos del autor y el interés general” (Conclusiones pfo. 56, énfasis en el original).

 Primera cuestión: Originalidad y forma determinada por exigencias técnicas. El problema de los “diseños mixtos” que “conjugan características funcionales y artísticas”

9. La primera cuestión sometida al TJUE incide en el proceloso asunto de la originalidad. Hasta en cuatro ocasiones se ha pronunciado el legislador comunitario para señalar que la originalidad se da cuando hay una “creación intelectual propia de su autor” o, simplemente, una “creación intelectual de su autor” (art. 1.3 Directiva sobre programas de ordenador; art. 6 Directiva sobre plazo de protección; art. 3.1 Directiva sobre bases de datos; art 14 Directiva sobre el Mercado Único Digital). La vieja idea de la impronta de la personalidad, tan sugerente como inmanejable, también se mantiene, aunque en un Considerando (Considerando 16 de la Directiva sobre plazo de protección, a propósito de las fotografías: “una creación intelectual del autor que refleja su personalidad”).

10. Con esos mimbres, el TJUE ha construido un concepto autónomo, general y transversal, de “obra”. En casos como Infopaq y, sobre todo, Painer, nos ha dicho que la originalidad está estrechamente asociada con la libertad. Hay obra y, por tanto autor, donde ha habido espacio para escoger. En otras palabras, hay obra y autor donde ha sido posible tomar decisiones formalmente relevantes y el resultado obtenido las refleja. Puede verse también el resumen que se hace en los pfos. 27 y 28 de la Sentencia Cofemel.

11. La libertad tiene, sin embargo, enemigos. Algunos acérrimos. Otros en grado variable. La verdad y la exhaustividad se llevan mal con la originalidad. También la funcionalidad. Este último es el problema de fondo en el Caso Brompton. ¿Hasta qué punto las formas de la bicicleta vienen impuestas por el resultado técnico que se pretende? Con las palabras del AG: “la duda se centra en si, al ponderar la originalidad […], pueden entrar en juego los imperativos derivados de la exigencia de alcanzar un resultado técnico o funcional, como motivo para rechazar la protección de una obra a título de derecho de autor”.

12. La respuesta es conocida. El TJUE ya la aplicó en el Caso BSA, a propósito de los programas de ordenador. Cuando la expresión “viene impuesta por [la] función técnica, el criterio de la originalidad no se cumple, ya que las diferentes maneras de poner en práctica una idea son tan limitadas que la idea y la expresión se confunden”. Esa situación no permite al autor “expresar su espíritu creador de manera original y llegar a un resultado que constituya una creación intelectual propia”  (Sentencia BSA, apud Conclusiones pfo.63). En el mismo sentido: “Si la apariencia de una de esas obras está «dictada exclusivamente»por su función técnica, en cuanto factor «determinante», no podrá gozar de la protección a título de derecho de autor” (Conclusiones pfo. 65, énfasis en el original). Y concluye: “En suma, los diseños cuya configuración se determina por razones técnicas que no dejen espacio al ejercicio de la libertad creativa no pueden beneficiarse de la protección del derecho de autor. A la inversa, el mero hecho de que un diseño muestre algunos elementos funcionales no lo priva de la referida protección a título de derecho de autor” (Conclusiones pfo.67)

13. La regla anterior es clara y de aplicación poco problemática cuando la exigencia técnica es del todo determinante: “No presenta mayores problemas cuando las mencionadas razones técnicas anulan, prácticamente, el margen de creatividad” (Conclusiones pfo. 68). Pero en casos como el de la bicicleta Brompton y similares las cosas no son tan simples: “Las dificultades aparecen […] cuando los diseños conjugan características funcionales y artísticas. A priori, estos diseños mixtosno tendrían por qué excluirse de la protección del derecho de autor, pero así sucederá, por el contrario, cuando los elementos funcionales primen sobre los artísticos hasta el extremo de que estos últimos devengan irrelevantes” (Conclusiones pfo. 68, con remisión al Caso DOCERAM, relativo a unos pernos de centrado para soldadura).

14. ¿Pero qué se entiende por “forma necesaria para obtener el resultado técnico previsto”? Aquí el AG acude a otra resolución de referencia, la Sentencia Lego Juris, para destacar que “dicho requisito no significa que la forma de que se trate deba ser la única que permita obtener ese resultado” y que “la existencia de otras formas que permitan obtener el mismo resultado técnico no constituye una circunstancia que pueda enervar el motivo de denegación de registro”. (Sentencia Lego Juris, apud Conclusiones pfo.75).

15. Es el órgano remitente el que debe decidir, como cuestión de hecho, si la apariencia de la bicicleta es realmente “necesaria” para alcanzar el resultado técnico. Al AG le parece que el Tribunal comercial o mercantil de Lieja considera que sí se da tal necesidad, a la vista de lo que expuso en el Auto de remisión: “la solución al presente litigio depende de determinar si la existencia de derechos de autor […] queda excluida cuando la apariencia que se pretende proteger es necesaria para alcanzar un efecto técnico preciso”. Con esa duda, el AG llega a la siguiente conclusión: “Si con esta afirmación [el órgano remitente] quiere significar que existe la relación de exclusividad entre la apariencia y la funcionalidad, a la que antes me he referido, la respuesta a su primera pregunta debería ser que no se puede otorgar la protección a título de derecho de autor” (Conclusiones pfo. 76)

Segunda cuestión: ¿Qué criterios aplicar para saber si una forma es “necesaria para alcanzar un resultado técnico”?

16. El Tribunal de Lieja preguntaba también al TJUE si era necesario o no tomar en consideración diversos criterios, que enumeraba: existencia de otras formas que permiten alcanzar el mismo resultado; eficacia de la forma de cara al mismo; la voluntad de obtención del resultado; y, en fin, la existencia de una patente anterior, ya caducada, sobre el procedimiento que permite llegar al repetido resultado técnico deseado. El AG analiza cada uno de los criterios, aunque reordenándolos. No se trata de una relación tasada. Podría haber otros.

 (a) La patente caducada

17. La preexistencia de una patente es en principio indiferente: “Dada la vigencia del principio de acumulación, esta circunstancia, por sí sola, no debería implicar la prevalencia del derecho de propiedad industrial (máxime si su eficacia ya se ha extinguido) hasta el punto de impedir la protección a título de derecho de autor” (Conclusiones pfo.79). Sin embargo, “una patente registrada puede servir para dilucidar si había condicionantes técnicos que impusieran la forma del producto” y, sobre todo, “la elección de la patente, como instrumento para proteger la actividad de quien la registra, permite presumir que hay una estrecha relación entre la forma patentada y el resultado propuesto: la primera es, justamente, la que el inventor ha creído eficaz para lograr la funcionalidad perseguida” (Conclusiones, pfo. 80)

(b) Existencia de otras formas que permiten alcanzar el mismo resultado técnico

18. En principio, cabría pensar que si hay otras formas posibles es que hubo libertad para escoger entre ellas y, por tanto, originalidad. Esa era la tesis de Brompton y del Sr. Ritchie. Pero la cosa no es tan simple. El órgano remitente se refería a este propósito, contraponiéndolas, a dos teorías: la de la “multiplicidad de las formas” y la de la “causalidad”. Según el Tribunal de Lieja, el TJUE habría preferido la segunda a la primera en el ya citado Caso DOCERAM. También acude a él el AG: “El abogado general Saugmandsgaard Øe llevó a cabo, recientemente, un completo análisis de esas dos teorías, aplicadas a los dibujos y modelos, en sus conclusiones del asunto DOCERAM” (Conclusiones AG Caso DOCERAM)[4].

19. La conclusión a la que llega el AG en el Caso Brompton, sobre la base de del Caso DOCERAM, resulta ejemplarmente oracular: “La lectura de esa sentencia subraya, pues, la irrelevanciade las soluciones alternativas para dilucidar la relación de exclusividad entre las características de la apariencia y la función técnica del producto. No autoriza, sin embargo, a descartar toda incidencia de esas soluciones alternativas, como elemento apto para reconocer un margen a la creación intelectual que conduzca al mismo resultado técnico” (Conclusiones, pfo. 82). La existencia de otras opciones formales no es decisiva. Pero tampoco por completo irrelevante.

20. “En aquellos modelos en los que la intersección del arte con el diseño sea particularmente destacada, habrá mayores posibilidades de libertad creativa para configurar la apariencia del producto. Como propuso la Comisión en la vista, la integración de los aspectos formales con los funcionales, en las obras de artes aplicadas, deberá ser analizada con detalle para discernir si la apariencia de esas obras no está dictada en su totalidad por las exigencias técnicas. Será posible, en ciertos casos, separar, al menos idealmente, los elementos que obedecen a consideraciones funcionales de los que obedecen solo a elecciones libres (originales) de su creador, que podrían protegerse a título de derecho de autor” (Conclusiones pfo. 85).

21. Llegados a este punto, el AG no puede evitar sincerarse con el lector e incluso apiadarse del órgano remitente: “Comprendo que estas reflexiones pueden calificarse de más bien teóricas y quizás no ayuden demasiado al tribunal de reenvío, enfrentado a la difícil tarea de discernir qué elementos creativos podrían protegerse en una bicicleta cuya funcionalidad exige la presencia de ruedas, cadena, cuadro y manillar, sea cual sea su forma” (Conclusiones pfo. 86). El mea culpa no va más allá. El AG reconoce lo que sabemos: que los juristas se dedican a trasladar los problemas de unas palabras a otras, si bien con la esperanza de que, al hacerlo, se logre algún progreso, aunque sea pequeño. En cualquier caso, ese momento de franqueza del AG quizá sea reconfortante para el Tribunal de Lieja: no estás solo, you’ve got a friend. Con todo, seguramente será más reconfortante saber que otros tribunales nacionales ya se han pronunciado: “Los demandantes han aportado en sus observaciones escritas tres sentencias de otros tantos tribunales (de Groningen, de 24 de mayo de 2006; de Brujas, de 10 de junio de 2009; y de Madrid, de 10 de febrero de 2010) que han reconocido la protección a título de derecho de autor a la bicicleta Brompton, rechazando que su apariencia estuviera exclusivamente determinada por su función técnica” (Conclusiones pfo. 86, nota 62).

22. La sentencia española aludida es la sentencia del JM núm. 5 de Madrid de 10/2/2010 (ECLI: ES:JMM:2010:152) [5]. Es una buena muestra de las dificultades a las que se refiere el AG en sus Conclusiones. En la sentencia, tras un prolijo análisis de las periciales y de diversas consideraciones dogmáticas, el juzgado concluyó que la bicicleta Brompton, diseñada por el Sr. Ritchie (anonimizado y españolizado como Baldomero en la base del CENDOJ) era en efecto una obra objeto de derecho de autor: “La forma estética de la bicicleta no viene determinadas por funciones técnicas, por lo que ha de considerarse que estamos ante un objeto susceptible de protección por el derecho de propiedad intelectual, obra al amparo del art 10 del TRLPI” (FD 2º)

(c) La voluntad del presunto infractor (y del creador) de conseguir el mismo resultado técnico

23. “La «voluntad» de conseguir un resultado técnico [puede] apreciarse al valorar la relación entre forma y funcionalidad”. Parece que, a este objeto, no solo importa la voluntad del presunto infractor, sino también la del pretendido ofendido: “Al indagar sobre la existencia o no de un derecho a la protección del objeto como obra, el juez podrá explorar la voluntad primigenia del inventor o del diseñador, antes que la de la persona que reproduce su invento o modelo” (Conclusiones pfo. 92). ¿Qué quiso el Sr. Ritchie al diseñar la Brompton? ¿”Aspiraba realmente a realizar una creación intelectual propia” o “más bien, buscaba de manera exclusiva defender una idea aplicable a la elaboración de un producto industrial original, para su fabricación y venta masiva en el mercado”? (Conclusiones pfo 93). Eso sería lo importante, lo que tuvo en mente el creador en el momento de crear. Lo que suceda después no importa. La naturaleza de las creaciones (¿obra? ¿mero diseño?) ha de poder valorarse con referencia al momento mismo de la creación. Un diseño no pasa a ser obra por el hecho, sobrevenido, de tener éxito o reconocimiento. Y lo mismo habría que decir de las obras. “Que el reconocimiento posterior del diseño sea merecedor, incluso, de su exposición en museos, no me parece relevante desde esta perspectiva. Ese factor u otros análogos, como la obtención de premios en el contexto del diseño industrial, confirma, más bien, que su naturaleza es la de un objeto industrial merecedor de elogio, o incluso de admiración, en su ámbito propio, o que tiene unos componentes estéticos relevantes” (Conclusiones pfo. 94)

(d) La eficacia de la forma para obtener un resultado técnico

24. En cuanto a esta cuestión, el AG considera que “el tribunal de reenvío no ofrece suficientes elementos de juicio para comprender cuál es el sentido exacto de esta parte de la segunda pregunta prejudicial”. En cualquier caso, el AG entiende que con lo expuesto en sus Conclusiones basta para describir “la relación entre la forma del producto y su función o resultado técnico” (Conclusiones, pfos. 95 y 96)

 Siempre nos quedará París

25. Aunque haya precedentes nacionales favorables a la calificación de la bicicleta como obra, el AG no descarta que, al fin, cualquiera que sea el criterio del TJUE, el tribunal belga pueda llegar a una conclusión diferente. Pero no hay que desesperar. La Unión Europea no está inerme ante las agresivas empresas asiáticas. El AG suministra la venda antes de la eventual herida. Siempre nos quedará París; es decir, la normativa de competencia desleal: «El eventual rechazo de la protección a título de derechos de autor no impediría acudir a otras normas previstas para luchar contra las imitaciones serviles o parasitarias. Como señaló la Comisión en la vista, la legislación sobre competencia desleal, aun no estando armonizada plenamente a escala de la Unión, puede ofrecer remedios a ese indeseable fenómeno” (Conclusiones pfo. 100)

 Conclusiones del AG

26. “A tenor de lo expuesto, sugiero al Tribunal de Justicia responder al Tribunal de l’entreprise de Liège (Tribunal de empresas de Lieja, Bélgica) en los siguientes términos: 

1)      Los artículos 2 a 5 de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, no protegen con derechos de autor las creaciones de productos con aplicación industrial cuya forma esté determinada exclusivamente por su función técnica.

 2)      Para dilucidar si las características concretas de la forma de un producto están dictadas exclusivamente por su función técnica, el juez competente ha de tener en cuenta todas las circunstancias objetivas pertinentes de cada asunto, incluidas la existencia de una patente o un modelo anteriores sobre ese mismo producto, la eficacia de la forma para obtener el resultado técnico y la voluntad de conseguirlo.

 3)      Cuando la función técnica sea el único factor determinante de la apariencia del producto, resulta irrelevante que existan otras formas alternativas. Puede ser relevante, por el contrario, que la forma elegida incorpore elementos no funcionales importantes, que obedezcan a una elección libre de su autor.”

[1] Como veremos, en realidad, la Chedech no ha sido la única bicicleta conflictiva. Ha habido otras que también han dado lugar a litigios en varios países europeos, incluido el nuestro (vid. infra)

[2] Cuando en esta reseña se aluda simplemente a “Conclusiones”, con indicación del párrafo, debe entenderse que se trata de las del AG Campos Sánchez-Bordona en el Caso Brompton. De no ser así, se indicará. El subrayado es siempre añadido. Cuando el énfasis esté en el original, se señalará.

[3] Por supuesto, no se trata de decir que ambas protecciones sean sucesivas. En su caso, serían simultáneas. Otra cosa es que, en un momento dado, la única disponible sea el derecho de autor

[4] “[de acuerdo con] el criterio generalmente conocido como de «la multiplicidad de las formas», […] si existen otras formas de un producto que puedan cumplir la misma función técnica, el diseño de éste puede ser objeto de protección, dado que tal abanico de formas demuestra que, en tal caso, el autor del producto no estaba limitado por aquella función, sino que era libre de elegir cualquiera de dichas formas para elaborar el dibujo o modelo” (Conclusiones DOCERA,  pfo. 19). Según la teoría opuesta,  o teoría de “la causalidad” lo que importa es que “las características del diseño en cuestión respondan exclusivamente a la necesidad de desarrollar una solución técnica, sin que consideraciones estéticas hayan tenido la menor influencia, ya que en tal caso no se desarrolla ninguna actividad creativa digna de protección en el marco del derecho de los dibujos o modelos. Esta teoría, vinculada al criterio de «causalidad», exige identificar el motivo por el cual el autor del producto ha seleccionado la característica controvertida”. Se trata de comprobar si “el diseño en cuestión [resulta] exclusivamente de la necesidad de desempeñar una función técnica específica, y no de su fisionomía o su cualidad estética, y la posible existencia de diseños alternativos que puedan desempeñar la misma función no es determinante” (Conclusiones DOCERAM,  pfo. 21).

[5] En previsión de que el enlace pudiera no funcionar, la dirección a copiar en el navegador es la siguiente: http://www.poderjudicial.es/search/AN/openDocument/7ebb9212340fa287/20130531. Sin perjuicio del acceso directo, para mayor comodidad se reproducen seguidamente la parte del FD 2º (propiedad intelectual) relativa a originalidad y relación entre forma y resultado técnico (subrayados añadidos):

Originalidad de la Brompton

Lo relevante es determinar si la apariencia externa de la bicicleta, es decir, su forma es original, pero no es determinante la profesión del creador de la obra […]. Se trata de una bicicleta que tiene los siguientes signos externos relevantes: » El cuadro, el manillar y el sillín forman una especie de «H invertida» de rama media descentrada hacia abajo » La barra central del cuadro tiene una forma arqueada de concavidad orientada hacia abajo. La barra se remata por su extremidad posterior en un pequeño trapecio a base de un tubo posterior inclinado hacia arriba y hacia atrás, un tubo anterior arqueado y de menor diámetro, muy próximos, y una robusta placa rectangular en la que queda integrado el eje pedalier » Ruedas de pequeño tamaño; la trasera está notablemente desplazada hacia atrás con relación al cuadro. » El manillar y el sillín son bastante largos respecto a la barra longitudinal del cuadro. Es cierto que existen otras bicicletas con ruedas pequeñas, pero lo relevante, a efectos de la consideración de obra protegible, es que reúnan la misma forma o apariencia y que; además fueran anteriores. Es decir, es necesario acreditar que hay otras bicicletas que presentan la forma de «H invertida» con ligera inclinación propia de la Brompton que presenten ruedas de pequeño tamaño, y manillar y sillín largos. Es posible que haya otras bicicletas con ruedas pequeñas, o con manillar y/o sillín largos, pero lo significativo es que la bicicleta tenga esa especial forma, de h invertida con ligera inclinación que es la que en realidad le atribuye la condición de original. En este sentido, la demandada alude en su demanda(página 9) a 2 bicicletas (boomerang y oyama) que han sido acompañadas como documentos 5 y 6 de la contestación a la demanda y que además han sido recogidas en el informe pericial (páginas 51 y 52) elaborado por Francisco Moledo Froján (documento n° 3 de contestación a la demanda). Efectivamente, como indica el perito se trata de bicicletas con una forma semejante casi igual a la Brompton, con la h invertida aunque la rueda trasera no presenta ese notable desplazamiento hacia atrás con relación al cuadro que si tiene la bicicleta de la actora. Sin embargo esa semejanza no elimina la condición de novedad de aquélla, porque en modo alguno la demandada ha demostrado que estas bicicletas se crearan o aparecieran en el mercado antes que la Brompton, falta de prueba lógica porque la demandada se limitó a indicar la existencia de otras bicicletas sin aludir nunca a que fueran anteriores en el tiempo. Esta falta de acreditación debe llevarnos a considerar que la Brompton es previa y por ello es original. Esta novedad tiene relevancia suficiente ya que no debemos olvidar que, como dijimos antes, en las obras aplicadas el grado de libertad creativa es menor, y al fin y al cabo se trata de una bicicleta por lo que la forma atribuida (h invertida con ligera inclinación y rueda trasera notablemente trasladada hacia atrás en relación al cuadro) es suficiente en la medida que poca novedad es posible atribuir a la bicicleta. En concordancia con esta conclusión, y ratificando la consideración de obra protegible, la bicicleta ha sido expuesta en diversos museos, como el Museo de Ciencia de Londres(documento 17 de la demanda), el Museo Bojijmans van Beuningen de Rótterdam(documento 18 de la demanda) donde forma parte de la colección permanente, el Stedelijk Museum de Ámsterdam (documento n° 16 de la demanda) y ha obtenido diversos premios por su diseño(documentos 21 y 22). Esta condición también ha sido reconocida por la sentencia de 24 de mayo de 2006 del Tribunal de Groningen, Holanda (documento n° 8 de la demanda)

 Imposición de la forma por la ventaja técnica

Como se ha señalado anteriormente, para que se pueda proteger la bicicleta es necesario que la peculiar forma que presenta no venga impuesta por razones técnicas, y ello porque no se protegen los conocimientos técnicos ni la forma indispensable para un determinado uso o consecuencia necesaria de exigencias técnicas, Es posible que la forma proporcione alguna ventaja técnica y aún así estarla protegida por la propiedad intelectual, siempre, claro está, que la forma no venga impuesta por la ventaja técnica de uso o fabricación. En este sentido la demandada manifiesta que lo característico de la bicicleta es obtener un óptimo plegado y compactibilidad de manera que todos sus elementos están diseñados para obtener una función técnica.

Esto implica constatar si la forma de la Brompton responde a una función técnica, es decir, si la «h invertida con ligera inclinación y rueda trasera notablemente trasladada hacia atrás en relación al cuadro» es consecuencia necesaria o responde a una ventaja técnica. En una primera aproximación a las alegaciones de la propia actora podría alcanzarse esta conclusión, ya que en su demanda señala (página 5) que la mayoría de los componentes se han creado especialmente para adecuarse al plegado de la Brompton, es decir, se alude a la función técnica, o incluso en la conclusión 2ª del informe pericial aportado por la actora (línea 4, párrafo 2°, página 24 documento n° 35 de la demanda). El informe pericial aportado por la demandada (documento n° 3) establece la siguientes conclusiones: » La principal característica de la bicicleta y su razón de ser en el mercado es su plegabilidad y compactibilidad, según proclama la propia Brompton en sus documentos, en los que no se presta atención a la estética o plasticidad derivada de las características formales que determinan su configuración. » Todas las características de configuración, estructura o constitución sobre las que en el informe ranilla se hace descansar el supuesto plagio, responden a una finalidad de naturaleza exclusivamente técnica: plegado y compactación. No se trata de formas estéticas sino de formas esencialmente funcionales que vienen impuestos por el efecto técnico que se quiere conseguir con cada una de las piezas y elementos que forman la bicicleta. «Todas estas características esencialmente técnicas están incluidas en la patente EP 0026800, cuyo titular es Brompton y su inventor  Baldomero, lo que es una evidencia más de su carácter técnico/funcional y no estético/artístico o plástico. En España son características técnicas que pertenecen al dominio público desde la fecha de publicación de la mencionada patente europea, no extendida a España. «Las similitudes que pudieran existir entre las bicicletas de la actora y las comercializadas por la demandada vienen dictadas exclusivamente por la necesaria configuración que ciertos elementos de las bicicletas plegables deben incorporar para alcanzar esa función técnica de máxima plegabilidad y compactación. Para la resolución de la cuestión controvertida ha de señalarse que no es objeto de protección (no se ha mencionado antes) el sistema de plegado, que es sobre el que existían derechos de propiedad industrial. Lo que se discute es la forma «h invertida con ligera inclinación» y no el sistema de plegado o compactibilidad de la bici; este dato nos permite encuadrar la cuestión suscitada, ya que es necesario que se acredite que la forma de la bicicleta es consecuencia necesaria del sistema de plegado y compactibilidad, lo que es diferente a que la bicicleta se pueda plegar adecuadamente. Esto nos permite entender que el informe pericial de la demandada no proporciona datos suficientes para atribuir a esa forma una ventaja técnica, o mejor dicho, que esa apariencia venga determinada por la consecución de una determinada ventaja técnica. El informe pericial analiza aisladamente considerados los elementos de la bicicleta y va señalando que responden a una función técnica, pero no indica que la forma en sí misma considerada responda a esa ventaja. Con carácter general debemos señalar que existen bicicletas plegables (birdy) con un diseño distinto a la de la actora, de lo que se deduce que el sistema de plegado puede obtenerse a partir de diversas formas. La admisibilidad de diversas formas para la obtención del sistema de plegado, no implica que se pueda excluir, per se, que la de la Brompton sea consecuencia de la obtención de una ventaja técnica, es decir, que el sistema de plegado de la bicicleta determine su apariencia externa. Pues bien, como hemos indicado la bicicleta se configura como una h invertida ligeramente inclinada con una rueda trasera notablemente trasladada hacia atrás en relación al cuadro, y dentro de esa h invertida tiene especial trascendencia estética la barra central del cuadro con una forma arqueada de concavidad orientada hacia abajo. El perito  Marco Antonio  (páginas 10 a 12 del documento n° 35 de la demanda) señaló que la configuración y dimensiones de la barra longitudinal arqueada no vienen determinadas por el grado de plegabilidad perseguido y obtenido, ya que otras bicicletas, como la birdy, tienen el mismo nivel de plegabilidad y la barra es diferente en configuración y proporciones. Además, señala el perito que el prototipo de bicicleta creado por  Baldomero , con el que se consigue un alto grado de compactibilidad, tenía una barra distinta con dos sectores extremos sensiblemente paralelos distanciados entre sí a través de un pequeño sector intermedio de abisagramiento, era por lo tanto una barra partida o en forma de escalón. En el acto de la vista el perito señaló que la bicicleta de la actora podía haber adoptado otras formas para la consecución del sistema de plegado y compactibilidad, que la separación de las ruedas no era un requisito imprescindible para el sistema de plegado, señalando que incluso era peor; tampoco lo era su tamaño, porque en el mercado habías bicicletas plegables con ruedas de diferente tamaño no afectando a su pliego; que la h inclinada tampoco era necesaria para el mencionado sistema de plegado, ya que se podía plegar la bicicleta con otras formas.

Junto a estas conclusiones, no debemos olvidar las establecidas por la resolución del Tribunal de Groningen (documento n° 8 de la demanda). En ésta se indica que resultó probado que la barra central se podía sustituir perfectamente y desde un punto de vista de rigidez podría ser aún mayor- por dos tubos estrechos paralelos, entre los cuales podría caer la rueda trasera al plegarse la bicicleta, concluyéndose que la forma arqueada podía sustituirse sin detrimento de su funcionalidad. También se concluyó que la forma en «U» del manillar podía sustituirse por otros manillares en forma de «U» o rectos sin perder funcionalidad. Por lo tanto, debemos concluir que la forma estética de la bicicleta no viene determinadas por funciones técnicas, por lo que ha de considerarse que estamos ante un objeto susceptible de protección por el derecho de propiedad intelectual, obra al amparo del art 10 del TRLPI